Praia da Ferradura

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Qué hacer en Búzios: una visita a Azeda y Azedinha

Desde la subida en Ossos hasta el paso entre las rocas, descubre cómo llegar a las dos playas y planificar la visita con información sobre sombra y comida.

En Azeda, una antigua casona comparte el paisaje con los cerros verdes; en la vecina Azedinha, el bosque se muestra sin construcciones delante. Para quienes buscan qué hacer en Búzios, conocer estas dos playas, unidas por un paso junto a las rocas, permite descubrir un cambio de escenario en una misma salida. El paseo comienza en Ossos, y conocer el tramo final ayuda a elegir qué llevar.

De Ossos a la arena de Azeda

Praia dos Ossos es el punto de referencia para quienes llegan en coche, taxi o transporte solicitado por aplicación: por este acceso, los vehículos no llegan hasta la arena de Azeda. A la derecha de Ossos, sigue la calle empedrada que sube entre las casas. La subida lleva a la escalinata de madera, por la que se baja hasta la playa. Si contratas transporte, acuerda de antemano el punto de encuentro para la vuelta.

El suelo de piedra, la pendiente y los escalones son los elementos que hay que tener en cuenta cuando en el grupo hay niños, un cochecito infantil o alguien con movilidad reducida. Este recorrido no ofrece un acceso sin escalones. Antes de llevar un cochecito, valora cómo transportarlo por los escalones y cuánto tendrán que cargar los adultos. Al regresar por el mismo camino, habrá que subir la escalinata.

El taxi marítimo es otra posibilidad para llegar, también desde Ossos. Para elegir entre caminar e ir por mar, consulta antes las condiciones de embarque, desembarque y regreso. Esta alternativa cambia el recorrido, pero es necesario comprobar con el operador si se adapta a las necesidades de movilidad del grupo.

De Azeda a Azedinha: el paisaje cambia de escala

Al pie de la escalinata está Azeda, con unos 200 metros de longitud y una franja de arena estrecha. La casona aporta a la playa una presencia arquitectónica singular, enmarcada por los cerros cubiertos de vegetación. Para conocer la playa vecina, dirígete al extremo derecho de Azeda y toma el paso junto a las rocas. Es por ahí, y no por otra calle, por donde el paseo continúa hasta Azedinha.

Con unos 50 metros, Azedinha tiene aproximadamente una cuarta parte de la longitud de Azeda. La diferencia no está solo en el tamaño: sin una construcción que oculte el bosque, el verde cobra protagonismo.

Las dos playas reciben muchos visitantes los días festivos y en temporada alta. Si puedes elegir la fecha, opta por un día entre semana; en los períodos de mayor afluencia, llegar por la mañana es una buena estrategia para buscar un lugar en la arena. La menor extensión de Azedinha no significa que haya menos visitantes. Al organizar la estancia en Búzios, una sugerencia puede ser alternar entre las hermosas playas de Búzios. La Praia da Ferradura se encuentra a pocos pasos de la arena de Ferradura y a pocos minutos de las playas de Ossos.

Sombra y comida: qué tener en cuenta

En las dos playas se alquilan sillas y sombrillas. Para quienes llegan a pie, esto permite reducir la carga que hay que llevar por la cuesta y la escalinata. Llevar una sombrilla propia también es una opción, pero conviene sopesar esa autonomía frente al esfuerzo de transportarla, sobre todo si la intención es seguir de Azeda a Azedinha con todas las pertenencias.

La oferta de comida incluye barcos anclados que venden aperitivos, mariscos y bebidas, en lugar de una franja de quioscos fijos junto a la playa. Es una posibilidad para comer durante la visita sin planificar la salida en torno a un restaurante. Llevar agua y un tentempié propio ayuda a atender las preferencias específicas de los niños o las restricciones alimentarias del grupo.

Para quienes tengan intención de conocer las dos, merece la pena pasar por Azedinha antes de decidir dónde abrir la sombrilla. La playa más pequeña puede convertirse en el destino de la salida o ser una parada antes de volver a Azeda: recorrer el paso entre las rocas permite elegir después de conocerlas, en vez de quedarse únicamente donde termina la escalinata.